lunes, 16 de octubre de 2017

Javier Sierra gana el Premio Planeta con un thriller histórico




Uno de nuestros escritores favoritos, el turolense Javier Sierra ha sido el ganador del Premio Planeta con la novela El fuego invisible. El escritor superventas de novelas históricas con enigma gana así el más jugoso galardón de nuestras letras con una historia en torno al cáliz que Jesús apuró en la última cena.

La novela arranca con una declaración de intenciones, sobre el poder de las palabras: "La palabra 'grial' es una invención que aparece por primera vez en el título de un cuento de Chrétien de Troyes. Se había hablado de la copa de Jesús en la última cena, pero grial es una palabra que se inventa en 1180 en ese texto".

Sierra confiesa que siente fascinación por esos creadores que inventan de la nada un término para definir el mundo. El fuego invisible narra, según ha explicado Sierra, la historia de David Salas, un profesor de Lingüística del Trinity College en Dublín, con raíces españolas y que debe viajar a Madrid, donde tropieza con una vieja amiga de su abuelo, al que siendo niño le hizo la pregunta troncal: "¿de dónde vienen las ideas?". El protagonista, que nada tiene que ver con el autor, aclara, es un especialista en Parménides, por tanto, hay algo de filosofía de los presocráticos en la novela. Entre la filosofía de Parménides y el grial de Troyes "Justamente, los presocráticos, con Parménides a la cabeza, desarrollaron un método para la captación de ideas muy particular que llamaron la 'incubación', que consistía en encerrarse dos días sin comer ni beber en una cueva para tener la mente suficientemente limpia y poder escuchar a los dioses, y en una incubación nacen conceptos como 'democracia' ", señala Sierra. 

Aprovechando la trama de suspense, Sierra aborda temas que son su campo natural de trabajo, que "se mueven entre lo conocido y lo desconocido, entre lo natural y lo sobrenatural". En ese sentido, el autor y periodista se siente "un escritor de frontera". La historia de El fuego invisible nace, explica Sierra, de una primera lectura de El cuento del grial, de Chrétien de Troyes, "una novela frustrada porque no termina de resolver la pregunta que da título al poema medieval de qué es el grial". A partir de esa incógnita, Sierra se pone las botas de Wolfram von Eschenbach, que es quien escribe la continuación veinte años después con Parsifal, y de Robert de Boron, quien con el cuento de Merlín trata también de resolver esa historia. Yo quería despertar el fuego dentro del lector" Con estos mimbres, Sierra construye "una trama de intriga participante para que el lector vaya descubriendo por sí mismo las pistas y los cebos que el autor le va tendiendo".

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