domingo, 27 de enero de 2013

La vida de Virginia Woolf en cómic,



Animados por el éxito de visitas que está teniendo nuestro blog, nos estamos aventurando a abordar publicaciones que no sean novelas históricas, pero que consideramos que pueden ser interesantes pra nuestros seguidores. Pocas imágenes están tan grabadas en la mente de todo lector atento como la de Virginia Woolf sumergiéndose en el río Ouse con su abrigo lleno de piedras.

Aquella fatídica escena sucedió el 28 de marzo de 1941. Desde entonces, muchos han sido quienes han querido acercarse a la vida de la escritora británica a través de biografías, retratos o esbozos del personaje. Sin embargo, nadie hasta ahora había tenido la «osadía» de retratar la vida de la autora de Orlando en formato cómic. Impedimenta inaugura con Virginia Woolf su colección «El Chico Amarillo». Un álbum que «muestra en palabras e imágenes el camino de una escritora entre la realidad y el deseo, entre las palabras y el dolor, en busca de verdades inasequibles y de una improbable felicidad».

Su historia ha llegado al público mediante biografías (probablemente la más exhaustiva sea la publicada por su sobrino Quentin Bell), sus diarios, novelas y películas como Las horas (escrita por Michael Cunningham y adaptada al cine por Stephen Daldry), además de su creación literaria, que abarca obras como Orlando, Las olas o La señora Dalloway.

El cómic Virginia Woolf, escrito por Michèle Gazier e ilustrado por Bernard Ciccolini, narra en orden cronológico los acontecimientos más importantes de la vida de la autora británica. Teniendo en cuenta el formato, obviamente no se trata de una biografía exhaustiva, pero sí muestra todos los elementos que marcaron su personalidad y el conjunto de su obra: el amor por su familia y la traumática muerte de sus parientes más queridos, los abusos sexuales que sufrió por parte de su hermano George, la vida intelectual del círculo de Bloomsbury, la admiración e inspiración que le provocaban las mujeres, la relación con su marido, el sufrimiento que le provocaba una guerra que no comprendía o el trastorno bipolar y las depresiones que fueron apagando poco a poco su optimismo y sus ganas de vivir.




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