jueves, 14 de junio de 2012

Entrevista a Luis Zueco, autor de "EL ESCALÓN 33".



Luis Zueco es un joven escritor y fotógrafo que nos sorprendió con su brillante primera novela “Rojo amanecer en Lepanto” (2011). Tras la publicación de una guía de viajes por los castillos de Aragón, nos vuelve a sorprender con una original y atractiva novela de intriga “El escalón 33” (Nowtilus, 2012) que innova el genero y lo acerca a la novela histórica. Luis Zueco ha conseguido un trama ambientada en la actualidad pero que te transporta a la Edad Media igual que las mejores novelas históricas pero con otro tipo de recursos y elementos. Sin duda, toda una bocanada de aire fresco que mezcla géneros y consigue algo tan complicado como romper tópicos e innovar.

Después de debutar con una novela histórica sobre la batalla de Lepanto, ¿por qué este cambio y la elección de una trama de intriga ambientada en la actualidad para tu segunda novela?

Más que un cambio yo lo veo como una evolución, a mi no me gustan ni las etiquetas ni los géneros. Me gusta la originalidad, quería escribir una novela de ficción ambientada en el siglo XXI para poder tener la libertad necesaria para construir una gran trama de misterio con personajes complejos y tratar muchos de los temas que me atraen.

¿Cómo los castillos?

Sí, en “El escalón 33” una de las claves son los castillos, ya que durante un reportaje fotográfico en uno de ellos me di cuenta de que no había ninguna novela ambienta en ellos o que los castillos fueran un elemento fundamental de la trama. Por ello aparecen tantos castillos, aunque hay muchos otros temas.

Como las marcas de cantero.

Así es, mucha gente no las conoce. Pero son unos símbolos habituales en las construcciones medievales, aunque pasan desapercibidos. Normalmente solo vemos lo que conocemos, si nadie nos ha explicado que son esos simbolos, no nos percatamos de su presencia, pero una vez que los conocemos te aseguro de que no puedes dejar de buscar en cuanto entras en una iglesia o un castillo. Normalmente son muy sencillos pero el algunas ocasiones se complican y tienen características especiales. Hasta el siglo XIX nadie puso atención en ellos y desde entonces se instauró una teoría oficial para explicarlos demasiado simplista, hay otras teorías más innovadoras y yo las he utilizado para desarrollar una trama de intriga.

También tenemos robos de arte ¿no se en que te has inspirado para describirlos?

Pues en noticias reales, todos los robos están basados en hechos reales. La novela empieza con un robo de dos mapas en Pamplona que se describe tal y como sucedió hace cuatro años. El robo de arte en un museo de París también es real. La verdad es que robar arte es muy sencillo y sustraer libros y mapas de una biblioteca todavía más.

Un punto fuerte de la novela son los personajes y sus diálogos.

Desde luego, yo no concibo los personajes como buenos y malos, todos podemos ser buenos o malos, muchas veces depende de las circunstancias. Como dijo Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Yo desarrollo muy profundamente mis personajes, los dotó de una personalidad, un pasado y un carácter muy marcado. Y sus diálogos son intensos porque cuando leemos una novela queremos descubrir personajes sorprendentes, no me interesa un protagonista normal en mi novela, tiene que ser especial para que el lector quiera leer sobre él. En esta novela todos los personajes, incluso los más secundarios, tienen algo especial.

Es difícil encuadrar la obra, ¿novela histórica o novela negra?

Ninguna de las dos. No es novela histórica porque sucede en la actualidad y no es novela negra porque no sigue ni la estructura ni las pautas de las tramas policíacas. Yo no escribo para que me pongan en una determinada área de las librerías, sino para sorprender a mis lectores, para que disfruten leyendo algo original y atractivo. Una buena historia con buenos personajes, grandes ambientaciones y una trama que enganche desde la primera página. Hay quien ha dicho que es una nueva forma de novela histórica, me parece bien que lo digan, pero yo me dedico a escribir no a poner etiquetas.

La protagonista es una mujer, Silvia, ¿te costó mucho introducirte en la piel de un personaje femenino?

Sí, desde luego. Pero fue fascinante y además necesario. El protagonista debía ser un personaje muy intuitivo, por eso elegí a una mujer. En contraposición con otro personaje clave de la trama Alex, que es todo lo contrario, reflexivo. Esta dualidad es una de las claves de la trama


Silvia trabaja en la Biblioteca Nacional en Madrid. Precisamente esta ciudad tiene mucho peso en toda la obra.

Sí, Madrid funciona como un personaje más. Toda la primera parte de la novela está ambientada en esta ciudad. A través de las vidas de los personajes describo una parte muy concreta de ella, la que comprende los barrios de Lavapiés, La Latina, el Centro y el barrio de las Letras principalmente. Es un homenaje a esta ciudad y algunos lugares especiales de ella como el Círculo de Bellas Artes, la calle Argumosa o la Cava Baja. He intentado contar la historia de la muralla de Madrid, de el Rastro o de la Biblioteca Nacional. Por ejemplo, en una de las fachadas de la Plaza de Puerta Cerrada se rinde homenaje al nacimiento de Madrid y muy poca gente lo sabe. En ella, se ha pintado un gran mural en el que puede leerse “Fui sobre agua edificada, Mis muros de fuego son”, es parte del lema de Madrid que recuerda como Madrid fui edificada sobre un arroyo y que su muralla estaba construida con pedernal, y al chocar las flecha de metal contra ella, en la oscuridad de la noche, parecía que estuviera hecha de fuego.

Un personaje fascinante es Edgar Svak, el ladrón de arte. ¿Te inspiraste en alguien en concreto?

Inicialmente no, busque información de robos recientes de arte y fui creando el personaje. Luego si busque investigue a un conocido ladrón de los años setenta, que además aparece citado en la novela, pero simplemente para hacer que Svak hubiera formado parte de la banda de este delincuente en sus inicios. Desde luego el personaje de Svak fue creciendo desde el inicio, y tuve que tener mucho cuidado porque cada vez quería tener más protagonismo. Es sin duda, un personaje muy carismático. A pesar de ser un delincuente. 

La novela es adictiva, empiezas a leerla y tienes la necesidad de devorarla. No vamos a decir nada de los giros en la trama, de las muchas sorpresas y de ese final tan espectacular. Nos ha gustado mucho la frescura que tiene y su originalidad. ¿Estás preparando alguna novela más?

Sí, estoy escribiendo dos. Una histórica ambientada en el siglo XIII que llevo muy avanzada y otra de intriga relacionada con el cine, en está última todavía estoy terminando el guión inicial.



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